Viaje a Cataluña: recorrer el territorio desde una casa rural
Cataluña es de esos destinos que no se agotan. En poco más de 200 kilómetros pasas de los acantilados de la Costa Brava a los valles del Pirineo, y por el camino te quedan las llanuras del Empordà, los volcanes de la Garrotxa, los viñedos del Priorat y el Delta del Ebro. Se puede recorrer en coche sin hacer etapas largas, y esa es precisamente la gracia: en una hora cambias de paisaje.
Ahora bien, la forma de dormir condiciona el viaje más de lo que parece. Si encadenas hoteles en el centro de las ciudades acabas viendo cascos históricos y poco más. Por eso cada vez más gente monta la ruta al revés: elige una base en el campo y desde ahí sale a conocer la zona. Aquí entran las casas rurales en Cataluña de Naturaki, masías y casas de pueblo repartidas sobre todo por la provincia de Girona y la Costa Brava, que gestionan en exclusiva y solo se pueden reservar a través de su web.

Por zonas: qué tienes a mano según dónde duermas
Girona y la Costa Brava. Es donde hay más oferta y probablemente el mejor punto de partida para un primer viaje. Desde una casa en el Gironès o en el Baix Empordà tienes a media hora las calas de Begur y Palafrugell, el casco antiguo de Girona con su catedral y el barrio judío, y pueblos de piedra como Pals, Peratallada o Monells. En nuestro mapa de Girona están situados los lugares que ver en la provincia, con ficha de cada uno.
La Garrotxa y el interior. La zona volcánica de la Garrotxa, con el hayedo de la Fageda d'en Jordà y el pueblo de Castellfollit de la Roca asomado al acantilado, es un destino de otoño perfecto. Y si subes un poco más, el Berguedà y el Pirineo.
El sur. Tarragona con su conjunto romano declarado Patrimonio de la Humanidad, el monasterio de Poblet y el Delta del Ebro.
Barcelona y Lleida. La capital da para un viaje entero, pero la provincia tiene Montserrat, el Penedès o el Garraf, y los tienes situados en el mapa de Barcelona. Lleida, la más desconocida, guarda el Valle de Boí con sus iglesias románicas.
Viajar con perro, sin buscarse la vida
Lo decimos por experiencia propia y por los comentarios que nos llegan: la parte más pesada de organizar un viaje con perro no es el viaje, es encontrar dónde dormir. Los hoteles que aceptan animales suelen ser pocos y con condiciones raras, y al final acabas recortando la ruta.
Con una casa entera el problema desaparece: el perro tiene jardín, no molesta a nadie y tú no dependes de horarios. Naturaki admite perros en la mayoría de sus alojamientos por 40 € por animal y estancia, y tiene un listado específico de casas rurales que admiten perros para no tener que ir comprobando casa por casa.
Un ejemplo: Can Donat, en Cassà de la Selva
Para que te hagas una idea de qué tipo de casas hablamos, Can Donat es una masía en Llebrers de Baix, un pequeño núcleo de Cassà de la Selva, en el Gironès. Es una casa de familia rehabilitada conservando la piedra y la madera, con cinco habitaciones para hasta quince personas, piscina, 1.500 metros de jardín con barbacoa y chimenea con leña incluida de octubre a abril. Está a 13 kilómetros de Girona y a unos veinte minutos de las playas de la Costa Brava, así que sirve igual para una escapada de grupo que para usarla de base y salir cada día a un sitio distinto. Admite hasta dos perros.
Es el planteamiento que a nosotros nos funciona: una casa con espacio, un coche y un mapa. El resto es ir tachando pueblos.