Cómo hacer la ruta de la Vía Francígena italiana

Si ya has hecho el Camino de Santiago y buscas otra ruta interesante o si prefieres estrenarte en el senderismo en otro país, la ruta de la Vía Francígena italiana es una excelente alternativa para descubrir un camino de peregrinación que finaliza en la Plaza de San Pedro en el Vaticano

Saliendo desde Acquapendente, la ruta de la Vía Francígena es el último tramo de una de las tres rutas principales de peregrinación del mundo (las otras dos son Santiago y Jerusalén). En este caso, esta ruta nace en Canterbury (Inglaterra), pasando también por Francia y Suiza, pero es el tramo italiano el que tiene mayor interés, tanto por distancia como por los paisajes y ciudades que atraviesa. 

Este viaje de senderismo por Italia está certificado como Itinerario Cultural Europeo.

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Índice

La ruta de la Vía Francígena, paso a paso

Este recorrido abarca 170 km y se recomienda hacerlo en 10 días. Con una dificultad media, los tramos no son especialmente largos y siguiendo este itinerario el día que más kilómetros se recorren son 25 km, pero hay otros que se solucionan en apenas 16 km. 

Esta ruta parte de Acquapendente y las siguientes paradas son Bolsena, Montefiascone, Viterbo, Caprarola, Sutri, Campagnano di Roma, Isola Farnese y, finalmente, Roma / Ciudad del Vaticano.

Entre las espectaculares vistas que podrás admirar, merece la pena prestar atención a la catedral del Santo Sepulcro (Acquapendente), donde todavía hoy se conserva una piedra del Santo Sepulcro.

En tu camino por la Vía Francígena también encontrarás las montañas Volsini y el lago Bolsena, que se trata del lago volcánico más grande de Europa, así como la fortaleza de los Papas o las piscinas termales de Bagnaccio, también con origen volcánico.

Las ruinas romanas de Sutri o las impresionantes cascadas del Monte Gelato son otros de los lugares que no te puedes perder y que harán tu travesía mucho más amena.

Ya casi llegando a tu destino final encontrarás el santuario de Madonna del Sorbo y las ruinas etruscas de Veii.

La Vía Francígena italiana combina naturaleza y cultura y es sin duda una de las rutas de senderismo más bonitas del mundo.

Qué comer en la Vía Francígena

Italia es mucho más que pasta y pizza. Aunque estas dos recetas pueden ser absolutamente espectaculares si están preparadas con mimo y con la sabiduría culinaria de las nonnas italianas, lo cierto es que este país mediterráneo es muy rico en gastronomía y merece la pena probar otras de sus elaboraciones menos conocidas.

El peregrino podrá reponer fuerzas con una buena sopa Frantoiana, que va servida con una buena variedad de verduras y hortalizas, frijoles y panceta. El panigacci es un tipo de pan que se puede comer solo, pero mejor acompañando las comidas.

También te darán la fuerza que necesitas para continuar tu camino la torta con Becchi, elaborada con verduras y piñones, o la scarpaccia, una torta elaborada con harina integral, calabacín, huevo y queso y que está deliciosa.

Y para los más golosos, la Spongata, con frutos secos y miel, o el Buccellato de Lucca, un pan dulce que se suele servir con pasas, son dos opciones fantásticas.

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