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Visita al Parque Nacional de Doñana.

Parque Nacional de Doñana

El verano del 2017 ha sido triste para Doñana. El incendio originado en Monguer (Huelva), afectó a 8.486 hectáreas de matorral y arbolado del Parque Nacional de Doñana, pero también a cientos de especies, muchas de estas protegidas y en peligro de extinción. El lince ibérico o el águila imperial,  han visto como el fuego ha calcinado su hábitat natural y deberá pasar mucho tiempo  hasta que la zona pueda recuperarse, si es que alguna vez puede volver al estado anterior del incendio. Mi primera entrada en la página es un pequeño homenaje a Doñana. No se puede cambiar el pasado, pero al menos me gustaría recordar Doñana y sus paisajes como la conservo en mis retinas, en un viaje que realicé en febrero del 2015. ¿Sabes lo que hay qué ver en Doñana?  Acompáñame de visita a Doñana  descubriendo rincones increíbles como el Acantilado del Asperillo, el Palacio del Acebrón. Los mejores lugares para ver aves en Doñana como las Marismas del Rocío  o el Centro de Visitantes José Antonio Valverde y las mejores opciones para disfrutar de visitas guiadas en Doñana en todoterreno, a caballo o en bicicleta.

¿Dónde dormir en Doñana?

El centro base que elegimos para alojarnos, y realizar los desplazamientos los días sucesivos, fue la ciudad de Matalascañas. Ciudad por decir algo, porque era un auténtico lugar fantasma. Fue difícil encontrar un lugar dónde dormir, como solo lo queríamos para poder descansar y dejar nuestras cosas, buscábamos algo económico. Al final encontramos el hostal “Tamarindos. Dió la casualidad de encontrarse abierto porque durante el fin de semana había romería en El Rocio y el dueño, tenía la esperanza de que algún rezagado de última hora pudiera acabar allí. Tras dejar las maletas en el hostal, fuimos a dar un paseo por las desérticas calles de Matalascañas y sentí una sensación que  nunca podre olvidar, el bravo sonido de la mar en la noche cerrada, que no permitía ver la llegada de las olas desde el paseo marítimo, pero su sonido resultaba atronador.

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Día 1: Marismas del Rocio, Centro de Visitantes de la Rocina y el Acebron

El primer día nos levantamos antes del amanecer con el objetivo de estar al alba en las marismas del Rocío. Al salir del hostal el termómetro marcaba 0°C, y una ligera bruma dificultaba la visibilidad. La sensación fue la misma que la noche anterior, un pueblo fantasma donde no encontrábamos ningún lugar para desayunar, por lo que decidimos partir hacia el Rocío

Marismas del Rocío

Llegamos a un gran parking de arena y justo al lado, estaba el bar la Guindilla. Para nuestra sorpresa había bastante gente a pesar de las horas. Desayunamos café y tostadas de jamón serrano con tomate y lo mejor de todo fue el precio, solamente 2,2€ cada uno, lo que nos sorprendió, llegando a pensar que el camarero se había equivocado. Tanto nos gustó que los siguientes días también nos desplazamos al bar la Guindilla para desayunar y el precio fue el mismo. Como coincidió que ese día había romería en el Rocío, sin más dilación, iniciamos el camino que lleva desde la ermita del Rocío hasta el observatorio que tiene SEO/Birdlife. Además, cuenta con una magnifica terraza con telescopios, siendo uno de los mejores lugares para ver aves de Doñana.

Marismas del Rocío
Amanecer en las marismas del Rocio

Por el sendero que recorre el borde de las marismas del Rocío, avistamos diferentes especies de aves: ánsar común, ánades, aguja colinegra, martinete común, avefrías, calamón, garcillas, espátulas y morito común. Este último me hacía especial ilusión, porque era la primera vez que lo veía y es una auténtica belleza.

aves en Doñana
Morito

Centro de SEO/Birdlife

Después de alcanzar el centro de SEO/Birdlife, comentamos un poco el paseo con el responsable. Nos dijo que ese año las marismas del Rocío tenían poco nivel de agua , pero no había afectado a la presencia de las aves. Nos preparó un café y subimos al observatorio de la terraza. Allí nos prestó un telescopio terrestre y las vistas que teníamos ante nuestros ojos eran increíbles. En el centro de la laguna había cientos de flamencos.

ver aves en Doñana
Flamencos en las marismas del Rocío

Tras salir del observatorio, continuamos por un camino de tierra entre alcornoques hasta la zona conocida como la Boca del Lobo, que finaliza frente a la valla del parque Nacional de Doñana. Contemplamos varias rapaces, pero ninguna de ella era el Águila Imperial,  uno de los objetivos de este viaje. En el regreso al parking aligeramos el paso. Según nos acercábamos a la Aldea del Rocío, se escuchaban los cantos de los miles de romeros, que se iban acumulando en las puertas de la ermita junto con los cientos de carretas que copaban el parking, así que con la mayor rapidez posible, intentamos escabullirnos entre la multitud para llegar al coche y partir hacia el siguiente objetivo, el centro de visitantes de la Rocina.

Centro de visitantes de la Rocina

En el centro de visitantes de la Rocina realizamos el sendero que transcurre por el Charco de la Boca, un trayecto circular de 3.8 km de longitud. En el recorrido encontramos una choza rociera construida con los recursos naturales que disponían las gentes del lugar, es decir, troncos de pinos, sabinas y eucaliptos. La decoración interior explica cómo se vivía en la romería del entorno. Seguimos con el recorrido cerca del arroyo y paramos en los cuatro observatorios de aves que encontramos. La sensación es que, a pesar de estar en febrero, el nivel de agua era muy escaso. En todo el camino disfrutamos con la presencia de garzas, espátulas, flamencos y gran cantidad de limícolas, y a pesar de ser uno de los principales dormideros de morito común, no pudimos observar ninguno. La verdad, que esperábamos más de este recorrido y nos dejó un poco insatisfechos.

Parque Nacional de Doñana
Sendero Charco de la Boca

Palacio el Acebrón

Para finalizar el día, llegamos hasta el Palacio El Acebrón. Es una construcción reciente del siglo XX, y cuyo nombre significa “asno salvaje”, indicativo de lo que nos podemos encontrar en los alrededores. La planta baja del palacio se conserva  tal como era en el pasado, actuando de museo. La primera planta es un centro de interpretación del parque Nacional de Doñana,  cuenta la evolución del mismo y la influencia que ha tenido el hombre. El techo es un mirador desde el cual se pueden contemplar preciosas vistas de todos los alrededores y pinares de Doñana.

Palacio el Acebrón

Día 2: El Acebuche y el acantilado del Asperillo

Otro día más levantándonos temprano y yendo a desayunar al bar la Guindilla, en el Rocío. Tras coger fuerzas con un café y las deliciosas tostadas de jamón, nos dirigimos al centro de visitantes el Acebuche, que es el principal del Parque Nacional de Doñana. Ofrece dos senderos para recorrer, el de las Lagunas del Huerto y las Pajas de 3,5 km y el sendero de la Laguna del Acebuche de 1,5 km que transcurre por el sur de la misma. Este último es el que recorrimos, nos hubiera gustado realizar los dos, pero debíamos administrar el tiempo para la siguiente parada en el acantilado del Asperillo.

Laguna del Acebuche

En el paseo hay varios observatorios construidos con vegetación palustre, que evocan a las antiguas viviendas de los trabajadores de la zona. En cuanto a la vegetación, como cabe esperar, destacan los acebuches y los pinos piñoneros. Al igual que nos sucedió el día anterior, daba la sensación que el nivel de agua de la laguna del Acebuche estaba muy bajo. Aún con todo, pudimos disfrutar del avistamiento de muchas especies de aves, entre las que se encontraban el calamón común, ánade real, zampullín común, pato colorado y varias rapaces, aunque no pudimos ver el águila imperial. Según emprendíamos el camino de vuelta al coche, se cruzaron delante nuestro un grupo de ciervos muy curiosos,  se pararon justo en medio del camino y nos estudiaron con detenimiento hasta que decidieron emprender la marcha y nosotros también, saliendo dirección a la ruta de la Laguna del Jaral y al Acantilado del Asperillo.

Acantilado del Asperillo

La ruta completa es de poco más de 5 kilómetros, con una duración en torno a las 3 horas. Hay tramos que son difíciles para caminar debido a que es arena de playa y algún que otro tramo tiene un fuerte desnivel, pero la recompensa merece la pena. Empezamos caminando entre un mar de pinos hasta llegar a la laguna que estaba prácticamente seca, lo que hizo que nos desilusionáramos un poco, pero aun así, seguimos caminando entre el matorral típico característico del Parque Nacional de Doñana, compuesto por el brezo, el romero, la lavanda y el escobón. En la cima de uno de los pinos, localizamos un águila imperial, fue un momento mágico poder observarlo y cumplir así uno de los objetivos del viaje, además pudimos disfrutar de su vuelo y nos deleitó hasta que su figura se fue perdiendo en el horizonte.

Con el ánimo por las nubes después del espectáculo que nos brindó el águila imperial, llegamos a la parte más dura del recorrido .Iniciamos la ascensión a las dunas por un camino de arena de playa que dificultaba mucho poder andar. Con esfuerzo, logramos completar la subida y llegar al mirador del Abalorio. El premio mereció la pena, estábamos en lo alto de la duna y ante nuestros ojos teníamos una playa virgen sin nadie a varios kilómetros, las vistas del acantilado del Asperillo, que es un auténtico tesoro modelado por el viento y las mareas con el paso de los años, y  el color azul intenso del inmenso océano Atlántico en el horizonte. Después de descansar aproximadamente una hora en tal paraíso, cogimos fuerzas y emprendimos la vuelta al coche para preparar el viaje del día siguiente, recorrer Doñana norte y tomar dirección a Sevilla.

Acantilado del Asperillo

Día 3: Doñana norte

Como los días anteriores, nos dirigimos a desayunar al bar la Guindilla, aunque antes hicimos una parada en la playa de Matalascañas para conocer las dunas de Doñana. Nos adentrándonos tanto como  fue posible, hasta que aparecieron las barreras del parque Nacional de Doñana. El objetivo del día era llegar al centro de visitantes José Antonio Valverde, que también es conocido como Cerrado Garrido, en homenaje al pionero en la protección de Doñana. Realmente no seguimos ninguna ruta para llegar al centro, fue todo a la aventura y con un poco de suerte,  logramos llegar tras recorrer más de 40 km de caminos, muchos de ellos en mal estado. Reconozco que mereció la pena y pudimos disfrutar de miles de animales a tan solo unos metros de nosotros en los campos que estaban a ambos lados del camino.

 

Doñana
Espátula
qué ver en Doñana
Garza
Visita guiada a Doñana
Garza Real
coto Doñana
Moritos en Doñana

Fueron tres días maravillosos disfrutando de la naturaleza y observando aves en Doñana, una de mis pasiones. El viaje continuó y la siguiente parada fue Sevilla, pero eso será otra historia

Guías de Doñana

Rutas por Doñana

Visita guiada en todoterreno por Doñana

Una buena opción es realizar una visita guiada en todoterreno  por Doñana.  Duran alrededor de 4 horas y se recorren todos los ecosistemas del Parque Nacional.

Rutas por Doñana a caballo o en bicicleta

Otra buena opción es disfrutar de la visita a Doñana recorriendo en bicicleta o en caballo. No será tan completa como en todoterreno, pero sin duda será una magnífica experiencia.

Excursiones en Doñana que puedes contratar desde aquí.

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1 comentario

    • belen en 29 julio, 2017 a las 4:45 pm
    • Responder

    Me ha gustado mucho la forma en que ha narrado el viaje así como las fotografías que has publicado.Para mi un 10!Es bueno poder ver la forma de viajar de otras personas y que lo compartan.

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